Felipe VI recuerda a Leonor en su jura de bandera que «la Corona simboliza la unidad y permanencia» de España

«Querida Leonor, recuerda que el compromiso que has asumido conlleva la mayor responsabilidad con España. Sabes bien, como Princesa Heredera, que la Corona simbolista unidad y su permanencia. Sé que el juramento solemne ante esta bandera y el cariño por esta tierra zaragozana y aragonesa que te acoge, formarán parte de tus mejores recuerdos. Sé que siempre tendrás presente que tu responsabilidad, en cualquier circunstancia y en todo momento, es servir a España con toda tu energía y determinación, con verdadera pasión», le dijo Felipe VI a su primogénita en el patio de Armas de la Academia General Militar de Zaragoza, donde este sábado 7 de octubre la Princesa Leonor y otros 409 damas y cadetes juraron lealtad a la bandera de España. Desde las tribunas donde se encontraban los más de 2.450 familiares de los jóvenes soldados, sonrisas de emoción y admiración.

La de esta mañana no era solo una jornada histórica para España y la dinastía Borbón, también lo era para el resto de alumnos de la General, que en un día como el de hoy volvían a tomar conciencia del camino que han elegido y reafirmaban su decisión de haber escogido una vida llena de esfuerzo, entrega y amor a la patria. «A todos os une la exigencia de un alto nivel académico y, sobre todo una misma vocación: servir a unas Fuerzas Armadas y Guardia Civil modernas y ejemplares, con gran experiencia internacional y muy queridas por los españoles», dijo el Rey a los cadetes. Y añadió: «Sé que sois conscientes de ese compromiso leal que habéis adquirido hoy, con España y con todos los españoles; en él habéis empeñado vuestra palabra y vuestro honor con nuestra Constitución, con los valores y principios de la norma que garantiza nuestra convivencia democrática, y es la máxima expresión de nuestra unión».

«Habéis jurado o prometido cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España… No hay un compromiso de entrega mayor», recordó a la Princesa Leonor y al resto de caballeros y damas cadetes.

 Retrocedía el Rey, en esos momentos, casi 38 años atrás: cuando el 11 de octubre de 1985 en este mismo patio juraba bandera en solitario, con el Rey Juan Carlos presidiendo el acto y con su abuelo Don Juan, junto a la Reina Sofía y las Infantas Elena y Cristina, en la tribuna de autoridades. Con ellos una nutrida representación de autoridades políticas y militares. En la jura de la Princesa Leonor, Felipe VI se mostraba feliz y visiblemente emocionado, al igual que la Reina Letizia, que no dejó de mirar a su hija en lo que duró el acto y a punto estuvo en varios momentos de romper a llorar de la emoción.

Carrera matutina como tradición

Desde primera hora de la mañana, el ajetreo en la Academia General Militar había sido continuo. Los jóvenes cadetes se habían levantado pronto para una carrera matutina, tradición entre quienes juran bandera. La entrada principal, las farolas y los árboles comenzaban a adornarse con banderas y gallardetes. También las ventanas y las gradas del patio, instaladas desde hace días para que los cadetes pudieran ensayar la ceremonia de la jura de bandera con todos los elementos posibles.

 A las diez y media de la mañana el aparcamiento de la academia estaba casi al completo; y a las once también lo estaban las tribunas destinadas a los invitados. Cuando el reloj de la academia dio las doce, en el interior del patio de armas ya estaban formadas las diferentes compañías. Los caballeros y damas lucieron por primera vez el uniforme de época de cadete, en concreto de 1882. Este traje cuenta con una casaca azul marino, pantalón rojo y sombrero, el ros. En función del curso en el que estén, lucen en el ros diferentes plumas. Si son rojas, corresponden a primero y Segundo y, si son blancas, de tercero y cuarto. Las plumas de color azul corresponden a los militares de complemento, que son aquellos que entran con una formación académica y están seis años.

Los Reyes entraron y sonó el himno nacional, seguido de 21 salvas. Entonces Don Felipe pasó revista a las tropas y, al hacerlo, pasó por delante de su primogénita. Ella no se movió. Él esbozó una discreta sonrisa. Quedó entonces capturada una imagen histórica para España y llena de significado para el álbum familiar de la cadete Borbón Ortiz.

 Una vez en la tribuna de autoridades, los Reyes se miraron entre ellos. No ocultaron su felicidad y orgullo.

Con la fórmula «¡Sí, lo hacemos!»

Con todos los cadetes presentando armas, entró en el patio de la Academia General Militar la bandera nacional que la Reina Doña María Cristina en su día mandó bordar, la misma con la que han jurado desde entonces todas las promociones de la academia, incluidos Don Felipe y Don Juan Carlos. Y en medio de un impresionante silencio, el General Director de la Academia General Militar, Manuel Pérez López,  pronunció la fórmula del juramento: «¡Caballeros y Damas Cadetes! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». Los 410 cadetes contestaron al mismo tiempo: «¡Sí, lo hacemos!». «Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará», replicó el General Director. Y añadió: «Caballeros y Damas Cadetes, ¡Viva España! y ¡Viva el Rey!». Todos fueron contestados por sus correspondientes «¡Viva!».

Con paso firme, la Princesa Leonor fue la primera en acercarse a la bandera y besarla. Con el ros en mano y el mauser en la mano derecha, pasó por delante de la tribuna. Los Reyes aplaudieron con entusiasmo. La Reina Letizia estaba a punto de las lágrimas. Hubo aplausos de los más de 2.500 asistentes.

Con paso firme, los cadetes fueron acercándose de uno en uno a la bandera y la fueron besando. Después, como señal de que España acepta su juramento o promesa, desfilaron por debajo de un arco formado por la bandera y un sable.

Vinieron después las alocuciones del General Director y del Rey, quien terminó su discurso con un «¡Viva España!», que repitieron todos los asistentes. Hubo entonces un homenaje a todos los caídos por España. A continuación los cadetes cantaron el himno de la Academia General Militar, al que Don Felipe unió su voz como antiguo alumno. Recitaron en ese momento el artículo primero del decálogo del cadete, que dice así: «Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida».

Las unidades se dislocaron y comenzó el desfile, que pasó por delante de la tribuna de autoridades. Allí, junto a los Reyes, se encontraban la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante general Teodoro López Calderón, entre otras.