La puerta gallega a la mágica Taramundi

Responder a la pregunta de por qué un joven granadino tras vivir en Tailandia acaba en Neipín, una pequeña aldea lucense, resulta fácil de entender al entrar en Lar de Vies. Una magnífica villa del siglo XVIII de 500 metros cuadrados, rodeada de bosques casi vírgenes en el valle del río Eo y que dirige Nacho Vázquez Carbonell. «Al volver de Tailandia me di cuenta de que se puede ser feliz sin grandes cosas y de todo lo que allí comparten las personas de manera altruista. Eso me hizo reflexionar y encontré este lugar, o más bien él me encontró a mí. Este es el sitio en el que necesitaba vivir, junto a la Naturaleza, donde recuperar mis sensaciones de niño, disfrutar con las estrellas en la noche o viendo el amanecer. Me preguntas por mi rincón favorito, pero no hay uno, es todo el entorno del que tengo el privilegio de disfrutar aquí», cuenta Nacho.

Y no le falta razón, porque rincones encantadores hay tantos que cuesta quedarse en exclusiva con alguno. La villa acoge cinco preciosas suites dobles de 40 metros cuadrados con baño privado. Todas ellas diferentes en su decoración –que combinan muebles de diseño y antigüedades restauradas– pensadas en detalle para el descanso y el disfrute de los sentidos. A ellas se suman un acogedor hall, un gran salón con magníficas vistas al valle, un patio y un recogido comedor con chimenea en el que se sirven exquisitos y variados desayunos caseros, elaborados cada día con productos de la zona y de la propia casa. Completan el lugar dos hórreos y tres preciosas villas independientes. Casitas ideales para familias o parejas, situadas dentro del complejo pero independientes del edificio principal y con todo el equipamiento necesario para que (si no se quiere) no haya ni que salir de ellas. Aunque advertimos que resulta imposible no tomarse el desayuno en sus magníficas cristaleras o a pie de jardín.


Las casitas independientes, como Villa Jardín, combinan antigüedades restauradas y muebles modernos de diseño

Materiales de la zona

Muchas de las antigüedades que podemos encontrar en la casa atestiguan su pasado religioso, ya que perteneció al cura de la aldea y a sus hermanos. En la restauración se han mantenido sus muros de piedra, utilizando materiales de la zona, como pizarra, castaño, piedra y siempre respetando la arquitectura tradicional de la comarca. «Me lancé a dirigir esta aventura en febrero de 2020, justo un mes antes de que se declarara la pandemia. No ha sido fácil, pero he contado con el apoyo de sus propietarios, Gloria y José Luis Vicente Escudero, de donde viene el nombre de Vies, del inicio de sus dos apellidos. También ha sido muy importante la ayuda de mis vecinos José, Sofía, Jairo y Tania. Todos consideramos que es importante que los territorios no se vacíen, que la gente vuelva a ellos y que se pongan en marcha iniciativas, siempre desde el respeto al entorno con la conservación de las tradiciones y de los espacios naturales», sentencia Nacho.

Situado a unos veinte minutos en coche de Lar de Vies, en el oeste de Asturias y en la frontera con Galicia, se levanta Taramundi. Un lugar mágico como sacado de un cuento con sus casas de piedra y tejados de pizarra, que alberga un mundo de costumbres y oficios tradicionales y, muy en especial, el de la cuchillería y la herrería. A poca distancia también destacan Ribadeo, Foz, Mondoñedo, Castropol, Tapia, A Pontenova, los Oscos o la preciosa Playa de las Catedrales, a tan solo 37 km del complejo. Relax, naturaleza y turismo en una gran experiencia.