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Petro y Uribe reanudan hostilidades a un día del fallo del juicio

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La situación política en Colombia llegó a un nuevo pico este fin de semana, cuando el presidente Gustavo Petro y el exmandatario Álvaro Uribe se enfrentaron nuevamente en público, justo antes de que se anunciara el veredicto en el juicio que enfrenta al exgobernante por los cargos de soborno a testigos, fraude procesal y soborno en actuación judicial.

El comunicado del presidente Petro fue difundido en sus redes sociales el sábado por la tarde. En dicho mensaje, el mandatario mostró su apoyo a la independencia judicial, pero también señaló la existencia de presuntas presiones que estarían influyendo en los jueces del caso Uribe. “Independientemente de la naturaleza de sus decisiones, tendrán el respaldo del gobierno democrático”, manifestó Petro. “La ingente presión sobre los jueces de la República debe ser refutada por toda la comunidad”, concluyó.

El líder afirmó que, a lo largo de todo el proceso legal, evitó hacer declaraciones públicas por respeto al sistema de justicia y al antiguo presidente. Sin embargo, ante lo que describió como un riesgo para la neutralidad del sistema judicial, consideró importante dar su opinión. Asimismo, enfatizó que su administración no intervendrá en la decisión que tomará la jueza Sandra Heredia, quien emitirá su fallo inicial sobre el caso este lunes.

El expresidente Uribe reaccionó rápidamente. En sus medios oficiales, acusó a Petro de “faltar a la verdad” y lo acusó de haber influido anteriormente en el poder judicial en asuntos vinculados a su familia. “No mienta, usted intimidó al magistrado que liberó a mi hermano”, declaró, refiriéndose al juicio de Santiago Uribe. También afirmó que el presidente ha ejercido presión constante sobre el sistema judicial y que, según él, su aparente defensa de la autonomía del poder judicial es simplemente una “falsedad”.

Uribe insistió en que el juicio en su contra ha estado marcado por irregularidades, entre ellas la interceptación ilegal de sus comunicaciones con su abogado. En su defensa, ha sostenido que es víctima de una persecución política liderada por sectores afines al gobierno, a los que ha llamado el “petrosantismo”.

La disputa entre los dos dirigentes, ya histórica y duradera desde hace más de diez años, ha alcanzado un nuevo nivel en el contexto de un proceso judicial nunca antes visto en el país. Es la ocasión inaugural en que un exmandatario de Colombia se enfrenta a un juicio penal por presuntos delitos llevados a cabo durante o después de su tiempo en el poder.

Desde diversos sectores políticos y sociales se ha observado con preocupación el cruce de declaraciones entre ambos líderes, especialmente por el delicado momento institucional que representa la inminente decisión judicial. El fallo de este lunes será determinante no solo para el destino judicial de Uribe, sino también para el clima político del país de cara a las elecciones presidenciales de 2026.

El senador Iván Cepeda, quien es una de las partes civiles involucradas en el caso y un destacado crítico de Uribe, también expresó su opinión en las redes sociales. Declaró que seguirá con interés el comunicado del veredicto, recordando a quienes sufrieron violaciones severas a los derechos humanos durante la administración de Uribe. Su mensaje se enfocó en el rol de la justicia como guardián de la verdad y la compensación.

El proceso judicial contra Uribe ha atraído interés tanto dentro como fuera del país, dado tanto el peso del acusado como el símbolo que encarna. Un veredicto condenatorio podría marcar un precedente en la responsabilidad de personajes importantes en Colombia, mientras que una absolución respaldaría la narrativa del uribismo respecto a la presunta politización del sistema judicial.

En cualquier escenario, el fallo judicial está llamado a marcar un antes y un después en la política colombiana. La reacción de los actores institucionales, los movimientos sociales y la ciudadanía será clave para preservar la estabilidad del sistema democrático. El país espera con expectativa y tensión la decisión de la jueza, en medio de un ambiente cargado de polarización y discursos enfrentados.

Por Khasan Ibragimov