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Recuperar la libertad en Colombia: un camino complicado

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En Colombia, la legislación sobre Utilidad Pública, creada para proporcionar beneficios de excarcelación a mujeres encarceladas por delitos menores, como el tráfico de drogas a pequeña escala, ha sido elogiada como un avance hacia la justicia social. No obstante, para muchas de las personas beneficiadas, salir de la cárcel no representa una auténtica liberación. Los desafíos económicos, sociales y legales que encuentran al reincorporarse a la sociedad demuestran que la excarcelación, aunque imprescindible, es solo el comienzo de un extenso y difícil recorrido hacia la reintegración.

En Colombia, la Ley de Utilidad Pública, diseñada para otorgar beneficios de excarcelación a mujeres encarceladas por delitos menores como el tráfico de drogas en pequeña escala, ha sido aplaudida como un paso hacia la justicia social. Sin embargo, para muchas de las beneficiarias, salir de prisión no implica una verdadera libertad. Los obstáculos económicos, sociales y legales que enfrentan al recuperar su lugar en la sociedad evidencian que la excarcelación, aunque necesaria, es solo el inicio de un largo y arduo camino hacia la reintegración.

La Ley de Utilidad Pública: una oportunidad con limitaciones

Aunque la ley supone un progreso al permitir que las beneficiarias obtengan su libertad antes de cumplir toda su sentencia, las restricciones prácticas de este beneficio son claras. Al salir de prisión, estas mujeres se enfrentan a un entorno adverso: la carencia de apoyo gubernamental, la discriminación social, las dificultades para acceder a empleos formales y el estigma relacionado con su historial delictivo.

Estigma y discriminación: la carga de un historial penal

Para las mujeres excarceladas, el proceso de reintegración social está caracterizado por el rechazo que enfrentan en sus comunidades y los prejuicios que las rodean. A pesar de haber cumplido con su pena o haber sido favorecidas por la ley, son vistas con recelo y etiquetadas como reincidentes, sin tener en cuenta las circunstancias que las llevaron a cometer el delito.

Este estigma impacta no solo sus relaciones personales, sino también su habilidad para ingresar al mercado laboral. La mayoría carece de educación formal y formación técnica, lo que restringe sus oportunidades de empleo. Además, sus antecedentes judiciales complican aún más la posibilidad de conseguir un trabajo formal, empujándolas nuevamente hacia empleos informales o actividades ilícitas como único medio de subsistencia.

Sumado a esto, muchas de estas mujeres son madres y las principales sustentadoras de sus hogares. Su retorno a casa representa una lucha continua para sostener a sus familias, frecuentemente sin recibir el apoyo necesario para cubrir necesidades fundamentales como vivienda, alimentación y educación para sus hijos.

Carencia de programas de apoyo y políticas públicas

Uno de los problemas principales que enfrentan las beneficiarias de la Ley de Utilidad Pública es la falta de programas efectivos de reintegración. Aunque la ley incluye ciertos beneficios para facilitar su transición, en la realidad, estos son insuficientes o no se encuentran disponibles.

Por ejemplo, las mujeres que salen de prisión rara vez tienen acceso a programas de capacitación laboral o formación educativa que les permitan reconstruir su vida en libertad. Tampoco reciben apoyo psicológico para afrontar el estrés y la ansiedad resultantes de su tiempo en prisión y de los desafíos que representa reintegrarse a una sociedad que las rechaza.

Por ejemplo, las mujeres excarceladas rara vez cuentan con acceso a programas de capacitación laboral o educación que les permitan reconstruir su vida en libertad. Tampoco reciben apoyo psicológico para enfrentar el estrés y la ansiedad derivados de su tiempo en prisión y de los desafíos que implica reintegrarse a una sociedad que las rechaza.

La urgencia de un enfoque integral

La Ley de Utilidad Pública, a pesar de ser bien intencionada, evidencia que la excarcelación por sí sola no garantiza una auténtica reintegración social. Para que estas mujeres puedan reconstruir sus vidas, es fundamental adoptar un enfoque integral que aborde las causas subyacentes del problema.

La Ley de Utilidad Pública, aunque bien intencionada, demuestra que la excarcelación no es suficiente para garantizar una verdadera reintegración social. Para que estas mujeres puedan reconstruir sus vidas, es necesario adoptar un enfoque integral que aborde las raíces del problema.

Esto incluye la implementación de políticas públicas que ofrezcan apoyo educativo, psicológico y laboral a las beneficiarias, así como campañas de sensibilización para combatir el estigma y la discriminación. Además, se requiere una mayor coordinación entre las instituciones del Estado y las organizaciones de la sociedad civil para garantizar que las excarceladas tengan acceso a recursos y oportunidades que les permitan romper con el ciclo de exclusión.

Por Khasan Ibragimov